Sexo y torrijas

06/06/26

"Nuestro chico estaba observando el tremendo culo de la Loli, lo amasó, la tumbó, y la hizo un estupendo traje de saliva, la volvió a levantar se la puso encima y la penetró con su inhumana verga."

Estos días han sido eternos, una semana de infierno, noches de insomnio. Malos tiempos para nuestro chico, la euforia pasó, y no arribó en su estación otra cosa que no fuera sexo.

Igual eso no está mal, llega el viernes y necesita un trago, sin el botón del cuello y la corbata aflojada llega a casa, lanza los zapatos y se sirve un whisky, tirado en el sofá, escucha el Ja Sei Namorar de Os Tribalistas, y revisa su correspondencia, nada interesante.

El auditor era un habitual de la noche madrileña, pero en los últimos tiempos se había desconectado un poco, prefería conocer mujeres en cualquier otro ámbito. Esta noche tenía ganas de volver por sus fueros así que hizo un par de llamadas y se plantó en el Okela. Muchas mujeres hermosas en un buen ambiente de gente guapa, entabló conversación con muchas de ellas, hasta que se topó con una yegua espectacular, piel morena, pelo negro rizado, ojos traviesos y un busto digno de museo.

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U nas copitas, y ya había confianza, la chica se daba, el auditor la empezó a mirar como una presa y a calcular sus probabilidades, rápidamente se dio cuenta que eran todas. En ese punto, debía deshacerse de su hasta ahora útil amigo, estorbo a estas alturas del partido.

No hubo problema, es un profesional y en seguida entiende la señales del compañero, casi no se había dado la vuelta para largarse cuando el auditor se lanzó a la boca de Loli, cuando sus lenguas se separaron lo primero que preguntó ella fue donde vivía él.

Chica directa, para que perder más tiempo, ya eran casi las tres de la mañana, en el coche continuaron los besos desesperados, en el ascensor ya las manos iban solas, y del salón no pasó, se arrancaron la ropa con ansiedad, la Loli la verdad, lo tenía todo, su nombre, era de Fuenlabrada, trabajaba en un taller mecánico y lucía un espectacular tanga y un corpiño de leopardo, que el auditor a pesar de su dilatada experiencia solo había visto en pelis.

Nuestro chico estaba observando el tremendo culo de la Loli, lo amasó, la tumbó, y la hizo un estupendo traje de saliva, la volvió a levantar se la puso encima y la penetró con su inhumana verga.

La piba que era una cachonda, empezó a cabalgar con gran júbilo, miraba fijamente a nuestro sujeto y le agarró las manos para llevárselas a las tetas, encima del auditor ahuecó un poco el coño y le dijo al oído que mirara como la estaba follando, como notaba su polla entrar y salir.

La verdad que al cachondo le puso cachondo y decidió culminar con ella debajo y las patas en las orejas, cuando estaba en eso Loli volvió a estar acertada, entre gemidos le dijo “que polla mas dura tienes” y continuó “que bien me follas, te gustan mis tetas?” y así estuvo un ratito hasta que el auditor le dio los últimos golpecitos y se dejó llevar.

Después del primer polvo la Loli no se podía callar, seguía gimiendo y recitando su glosario cachondo, así que el auditor la puso a cuatro patas y la dio hasta que después del escándalo y por fin se calló, suspiró fuerte y se corrieron juntitos, que bonito.

Tras las buenas folladas el auditor que estaba a gusto fue a la cocina y volvió todavía en pelotas con unas torrijas en un tupper, le ofreció pero no quiso probarlas, quería comer otra cosa.

Y así fue, nada mas terminar nuestra musa, llevó al chico a la cama, le tumbó le dio un tremendo masaje que terminó con la lengua en la oreja y empezó a bajar sin dejar que la tocara, le comió la polla como realmente le gustaba al auditor desde los huevos hasta la puntita y pidiéndole que la mirara, la mamada estaba siendo memorable, se superó con la colosal cubana con la que combinaba esa deliciosa mamada, y seguido se incorporó se dio la vuelta y se lo folló otra vez con energía y gran gozo.

Al final ambos se sentían genial, el auditor se quedó allá tirado en la camita relajado y feliz, no tardó en dormirse, la Loli que era la hostia, le dio uno de esos besos húmedos, le fregó el tupper y se largó, para que el auditor descansara a gusto.

¿Es que el cachondo sólo conoce Lolis?

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