La nueva becaria es que no da una
"Mientras seguía la limpieza, la nueva pensó en progresar un poco, se levantó la falda que le llegaba por las rodillas y se metió la mano debajo de las bragas para seguir el mismo ritmo que el auditor le ponía en la cabeza, ella se lo daba en su negro paposo."
Hay días en los que vuelve a verse el sol, y la luna incluso. En los que salir de la oficina y no volver nunca te parece que es lo que naturalmente pide tu cuerpo desde siempre, pero le quieres hacer caso porque esta vez le crees, y tiene toda la razón, obvio.
Así que todo estaba bajo un placentero orden cósmico, cuando nuestro auditor llegó a la sede central ignorando ese instinto natural que le pedía pasar el día sin trabajar, 11 de la mañana porque el día anterior ni siquiera llegó a salir, ya era hoy.
Igual llegó con cierta paz interior, hasta que la última incorporación femenina en la empresa le informó de su última cagada. El auditor estaba hasta los mismísimos cojones de esta piba, no había hecho nada bien desde que llegó hace tres meses, excepto ponerse unos generosos escotes. Se reunió con ella por decimoquinta vez. Y fue la definitiva.
Ella se sentó mientras el auditor cerraba la puerta, se acercó a ella mirándola fijamente a los ojos, al llegar a su lado, se abrió el pantalón y sacó su monstruoso rabaco, y le dijo, “ya puedes empezar a hacer bien tu trabajo, porque de esto depende tu futuro” al parecer no era tan tonta, lo entendió rápido, sacó su lengua y recorrió el descomunal rabo del auditor, dejándoselo bien empapadito, no se dejó nada, le sacó y le lamió los huevos con una perfección absorbente.
Mientras le trabajaba los bajos por propia iniciativa se sacó las tetas de su ajustado suéter rosa, las liberó también del sujetador crema, se las mostró y empezó a estrujárselas, mientras seguía con la polla del auditor dentro de la boca, el cual estaba empezando a creer que en realidad si era una buena profesional.
Mientras seguía la limpieza, la nueva pensó en progresar un poco, se levantó la falda que le llegaba por las rodillas y se metió la mano debajo de las bragas para seguir el mismo ritmo que el auditor le ponía en la cabeza, ella se lo daba en su negro paposo.
Cuando ambos estaban bien mojados, nuestro héroe empezó a participar activamente, le quitó la polla para que no se enviciara la muy coima, que parecía que no se había comido una verga en 10 años, la levantó la dio la vuelta y la bajó las bragas hasta las rodillas, la miró el agujero del culo para ver si había alguna posibilidad, y con su experiencia le pareció que sí, así que se lo tapó con su tremenda polla, le cabía y no sólo eso, le daba para moverse bien delante y detrás.
La muy mantenida gemía como una perra, así que el auditor le dirigió la palabra por segunda vez “cállate si no quieres que te rompa ese culo de zorra que tienes pero de verdad, soguarra” al momento empezó a gimotear pero ahogadamente, el auditor estaba en su salsa, le amasaba las tetas y la metía por el culo como a el le gustaba.
Le ordenó que se hiciera un dedo ahora mismo, y se lo hizo comenzando a gemir de nuevo, a lo que el auditor ya cansado de chorradas la respondió con una leche, la muy puta se puso mas cachonda con el hostión y gimió mas fuerte, ya era un escándalo, así que decidió terminar.
Sacó su descomunal tranca del fofete ya algo deformado de la zorra, le dio un par de toques, mientras la daba la vuelta y con un gesto se acercó la nueva para llevarse todo el manchurrón de zote en las boca, la zorra se lo pasó por las tetas, coño y culo mientras le miraba con su cara de coima.
El auditor terminó a gusto, pero le pareció que había hecho demasiado escándalo, así que le dijo, lo siento pero te vas a la puta calle.
Y así pasó la mañana del miércoles nuestro auditor, luego informó a su jefa y le comió el coño como a ella le gustaba, con el telefono fijo metido en el culo.
Como mola esta oficina!!!
¡FINO Y ELEGANTE AUDITOR CACHONDO! A descárgarse el firefox artistas!

