Inventariando por tierras de España

06/03/20

"Al rato el auditor miró hacia su compañera, tenía un gesto extraño, abría mucho la boca y hacía movimientos raros con su cuerpo, mientras su hombro se movía rítmicamente. El auditor se fijó más en la escena…"

Comenzó el auditor cachondo la semana como cualquier otra, inventariando, con su flamante traje, encorbatado, sin una arruga, con un perfecto afeitado. De casa a la oficina y de la oficina a la nave industrial, toca contar muebles de oficina. Una mesa, dos mesas, tres mesas y así hasta el infinito.

Como esta labor agota, intelectualmente, se hizo acompañar de la Juani, la becaria, igualmente pulcra y seria en su presencia. Habiendo contado unos escritorios y estanterías, el auditor paró un poco para descansar lo que aprovechó para consultar en Internet las últimas novedades legales, la becaria hizo lo propio.

Al rato el auditor miró hacia su compañera, tenía un gesto extraño, abría mucho la boca y hacía movimientos raros con su cuerpo, mientras su hombro se movía rítmicamente. El auditor se fijó mas en la escena.

La becaria estaba con la piernas entreabiertas, dos botones de la camisa desabrochados y su mano desaparecía debajo de su cuerpo, el auditor dedujo, joder esta buscona se está haciendo un dedazo como una coima, así que se acercó lentamente, la muy zorra al verle no paró, le miró se mordió el labio y aumento el ritmo de su mano, el auditor cachondo se puso muy cachondo (así que se piró a casa y se hizo tres pajas, no, no).

Bajó su bragueta y encima de la becaria mantenida se sacó…su buen rabaco, la becaria lo flipó al ver ese pepino enorme, descomunal y a punto de estallar, sin sacar la mano de su concha agarró con la otra el tremendo trabuco y se lo metió en la boca entero, empezando a succionar con ritmo y alegría, los ojos los tenía como platos (… y las tetas como sandías ), el auditor cachondo seguía muy cachondo, así que sacó su rabaco, y se lo pasó a la coima de la becaria por la carita, luego bajó a las tetas y jugó otro rato, arriba y abajo con esos melones presionando lo suyo.

Como el auditor cachondo ya estaba más que cachondo pensó en hacer un bonito final, así que después de agarrarse el garrotazo y darle los preceptivos golpecitos en las peras, le restregó la tranca por los ojitos, las mejillas y acabó regalandole todo su requesón caliente en mitad de la cara, le caía hacia los labios y la muy pinga, sacaba la lengua para lamer a la vez que le pedía la verga para chupar todo el caldito hasta el final.

La muy buscona no había tenido bastante, así que por fin sacó la mano de su bollo, se levantó la falda y se bajó las bragas, dándose la vuelta se puso a cuatro patas mostrandole todo el conejo y con el culo en pompa, el muy cachondo tampoco había tenido bastante así que sin pensárselo dos veces y al ver que no tenía condones le metió toda la tranca por todo el pandero y así estuvieron inventariando largo tiempo, fueron felices e inventariaron todo el año por toda España.

¡GRANDE el auditor cachondo como siempre! Que final más sublime!

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