Para empezar no está mal

06/03/13

"El cachondo tardó lo justo, no se deleitó más de lo necesario, estaba mas que caliente con la escena, y el chocolate le excitaba más aún, así que le dió un poquito mas de ritmo y…"

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Yeste año empezó como otros, y lo malo es que ya corre, galopa, vuela igual, como los otros, que desconsiderado. Y todo…o casi todo sigue igual, pequeños cambios, más arrugas menos dudas, o no.

El que no cambia ni un ápice es el auditor cachondo, continúa el año como empezó el otro. Sigue con su elegancia, innata. Su traje a medida, su camisa y su corbata perfecta y esos zapatos italianos que dudo se quite por las noches.

Así llegó con su aire de suficiencia al cliente, esta vez, la fábrica de Cacaoleche de Villanova, comenzó con su papeleo habitual un par de apretones de manos, saludos y a auditar, esta vez iba sin becaria y no le presentaron a nadie del genero opuesto, así que se mentalizó para trabajar duro.

Y así fue, estuvo horas, eran las 9 de la noche y aún le quedaba papeles por revisar, decidió dar una vuelta por la fábrica para despejarse. En la cadena de batidos, pegada a un tanque había una muchachita, llevaba una bata blanca tan ajustada al pecho que parecía que los botones iban a volar de un momento a otro, el auditor se fijó, la tipa removía la mezcla con un gran palo sin percibir como el auditor la observaba, estaba sola, el auditor se colocó en frente y la saludó, ella se limpió el sudor, hacia calor, iba transpirada a pesar de no llevar nada mas que esa fina bata, el auditor no pudo evitar mirarla a los pechos, cosa que ella notó de inmediato, se le erizó el bello del brazo y sus pezones asomaron automáticamente, la tirantez de la bata ya era extrema, el auditor miró ahora fijamente sus tetas, ella le sonrió y siguió removiendo el tanque agachándose para facilitar le visión del cachondo, nuestro auditor no podía más, la tía estaba buenísima, no sólo en su parte delantera si no que lucía una piernas largas y bien torneadas, por lo que dejaba ver hasta el primer botón de la bata, que era prácticamente todo, a parte de tener un culo más potente que el R26 de Alonso.

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Ese día el auditor estaba cachondo, como siempre, o más, pero cansado, asi que ante aquel espectáculo exuberante actuó con naturalidad como solía hacer, se desabrochó el pantalón, se bajó el slip, y sacó su tremendo rabaco hinchado con ese aspecto de polla anabolizada. Y comenzó a cascársela sin ansiedad, nuestra chica no se asustó, al intentar desabrocharse, por supuesto saltó un botón, mostró sus tetas pera, probablemente en el mejor momento de su vida y se metió la mano en el papo, bajo unas braguitas blancas que no escondían todo su divino valle.

El cachondo tardó lo justo, no se deleitó mas de lo necesario, estaba mas que caliente con la escena, y el chocolate le excitaba más aún, así que le dió un poquito mas de ritmo y… mezcló su leche con aquel rico batido, el tanque enseguida absorbió y siguió su curso, se quedó mirándola a ella, hasta que ésta terminó, bastante mas tarde, como no, siempre hay que esperarlas.

Nunca más se volvieron a ver, sobre todo él a ella. Siguió con su vida, su novio, y sus ganas de casarse virgen, el novio estaba loco por meter y ella porque se la metieran pero se aguantaba.

En una de esas noches de calentón, después de meterse mano como dos desesperados, el magreo total en el ladito oscuro del pub, los tres dedos dentro de ella no le servían, así que agarró la botella de cacaolat que había sobre la mesita del bar, cogió la mano de su novio y se la llevó para su coño con la botella, primero suavemente y al poco en una sinfonía espasmódica, la gozaron, que desparrame de chocolate y jugos.

Y sí! En aquel barcito de cómodos sillones, así fue como nuestra amiga virgen se quedó preñada con el chocolate con leche de nuestro auditor, y le vió la cara de nuevo en su hijo, el pequeño auditor cachondo.

Aquí irá escrito algo super cachondo, pero como estamos en beta nos lo estamos pensando. ¡PÁJARO!

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